Consumo intensivo de alcohol y actividad prefrontal en adolescentes: impulsividad y control ejecutivo
Saved in:
Mateos, P., Consumo intensivo de alcohol y actividad prefrontal en adolescentes: impulsividad y control ejecutivo. Madrid, Facultad de Psicología. Universidad Complutense de Madrid, 2015, 260 p.
Ref.
515125
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogodependencias, Alcohol, Alcoholismo, Adolescentes, Juventud, Efectos, Cerebro, Función mental, Personalidad
Drogodependencias, Alcohol, Alcoholismo, Adolescentes, Juventud, Efectos, Cerebro, Función mental, Personalidad
Abstract:
El consumo de bebidas alcohólicas tiene efectos agudos y crónicos, con importantes consecuencias sanitarias y económicas. La dimensión y gravedad de las mismas ha llevado a diversas instituciones sanitarias a elaborar estrategias para controlar y reducir los efectos nocivos del consumo de alcohol, tanto a nivel nacional como mundial. En las últimas décadas ha adquirido especial relevancia, entre los jóvenes y adolescentes, el patrón de consumo intensivo de alcohol, el cual presenta alta prevalencia en la mayoría de los países occidentales. En la literatura anglosajona se denomina binge drinking (BD) y se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de alcohol en un corto periodo de tiempo, normalmente el fin de semana, que suele llevar a la embriaguez, y alternando períodos de abstinencia entre los episodios de consumo intensivo. El consumo intensivo de alcohol (CIA) parece resultar significativamente más dañino para el cerebro que su consumo regular, y mayores aún son las implicaciones al tratarse de población juvenil. Investigaciones con modelos animales apuntan a una mayor vulnerabilidad del cerebro adolescente a los efectos neurotóxicos del alcohol, debido a los importantes cambios estructurales y funcionales que experimenta el sistema nervioso durante esta etapa. El córtex prefrontal, soporte neuronal de los procesos ejecutivos y de los rasgos de personalidad, parece resultar especialmente afectado por el consumo de alcohol. Aspectos como la desinhibición o la impulsividad, plausiblemente mediado por la actividad neuronal en los circuitos prefrontales se han considerado como una consecuencia habitual del consumo de alcohol; sin embargo esta misma impulsividad puede representar un indicador de vulnerabilidad para la adicción al alcohol y otras sustancias.
El consumo de bebidas alcohólicas tiene efectos agudos y crónicos, con importantes consecuencias sanitarias y económicas. La dimensión y gravedad de las mismas ha llevado a diversas instituciones sanitarias a elaborar estrategias para controlar y reducir los efectos nocivos del consumo de alcohol, tanto a nivel nacional como mundial. En las últimas décadas ha adquirido especial relevancia, entre los jóvenes y adolescentes, el patrón de consumo intensivo de alcohol, el cual presenta alta prevalencia en la mayoría de los países occidentales. En la literatura anglosajona se denomina binge drinking (BD) y se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de alcohol en un corto periodo de tiempo, normalmente el fin de semana, que suele llevar a la embriaguez, y alternando períodos de abstinencia entre los episodios de consumo intensivo. El consumo intensivo de alcohol (CIA) parece resultar significativamente más dañino para el cerebro que su consumo regular, y mayores aún son las implicaciones al tratarse de población juvenil. Investigaciones con modelos animales apuntan a una mayor vulnerabilidad del cerebro adolescente a los efectos neurotóxicos del alcohol, debido a los importantes cambios estructurales y funcionales que experimenta el sistema nervioso durante esta etapa. El córtex prefrontal, soporte neuronal de los procesos ejecutivos y de los rasgos de personalidad, parece resultar especialmente afectado por el consumo de alcohol. Aspectos como la desinhibición o la impulsividad, plausiblemente mediado por la actividad neuronal en los circuitos prefrontales se han considerado como una consecuencia habitual del consumo de alcohol; sin embargo esta misma impulsividad puede representar un indicador de vulnerabilidad para la adicción al alcohol y otras sustancias.
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