Tobacco and inequalities. Guidance for addressing inequities in tobacco-related harm
Saved in:
Loring, B., Tobacco and inequalities. Guidance for addressing inequities in tobacco-related harm. Copenhague, World Health Organization, 2014, 44 p.
Ref.
501716
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogodependencias, Tabaco, Tabaquismo, Desigualdad social, Exclusión social, Factores socioeconómicos, Salud, Políticas públicas, Manuales, OMS, Unión Europea
Drogodependencias, Tabaco, Tabaquismo, Desigualdad social, Exclusión social, Factores socioeconómicos, Salud, Políticas públicas, Manuales, OMS, Unión Europea
Abstract:
Reducir las desigualdades en salud es uno de los objetivos prioritarios de la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, y así se recoge en actual estrategia-marco, Health 2020. Además, la Oficina encargó un estudio específico sobre esta cuestión a Michael Marmot y su equipo (ref. 194173), que figuran entre las más reconocidas autoridades en la materia. Para transmitir la evidencia científica recopilada en este informe y, sobre todo, las pautas generales de la estrategia, se ha editado una serie de publicaciones sobre distintos aspectos de las desigualdades sociales en salud dirigidas a profesionales del ramo y cargos políticos. Uno de esos documentos está dedicado específicamente al consumo de tabaco, y ofrece orientaciones verificadas empíricamente para incrementar la equidad de las actuales políticas sobre dichas sustancia, así como ejemplos de buenas prácticas y bibliografía de referencia.<br><br>La OMS defiende en él un enfoque holístico, según el cual cualquier política (sea del ámbito que sea) debería integrar entre sus objetivos el de atajar las desigualdades en salud, pues las intervenciones planteadas de forma aislada obtienen a menudo efectos contrarios a los deseados. Otro error que debe evitarse es asumir que las medidas que han tenido éxito en la población general pueden aplicarse directamente a grupos sociales específicos. En este sentido, la entidad recomienda investigar los efectos de los programas en los distintos grupos sociodemográficos y asegurarse de que los buenos resultados alcanzados en la población diana no suponen un aumento de desigualdades en otros sectores sociales. Asimismo, es imprescindible marcar objetivos escalonados y adaptados al ciclo de vida, y monitorizar las intervenciones a lo largo del tiempo, para poder ajustarlas cuando sea conveniente. Por último, la OMS pide que las políticas consideren las desigualdades ligadas al consumo de tabaco en todas sus facetas, no sólo las relativas a la exposición a la sustancia, sino también las referidas con las consecuencias en la salud y en otras esferas, y con la mayor o menor vulnerabilidad que determinados grupos pueden presentar frente al consumo o sus efectos.
Reducir las desigualdades en salud es uno de los objetivos prioritarios de la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, y así se recoge en actual estrategia-marco, Health 2020. Además, la Oficina encargó un estudio específico sobre esta cuestión a Michael Marmot y su equipo (ref. 194173), que figuran entre las más reconocidas autoridades en la materia. Para transmitir la evidencia científica recopilada en este informe y, sobre todo, las pautas generales de la estrategia, se ha editado una serie de publicaciones sobre distintos aspectos de las desigualdades sociales en salud dirigidas a profesionales del ramo y cargos políticos. Uno de esos documentos está dedicado específicamente al consumo de tabaco, y ofrece orientaciones verificadas empíricamente para incrementar la equidad de las actuales políticas sobre dichas sustancia, así como ejemplos de buenas prácticas y bibliografía de referencia.<br><br>La OMS defiende en él un enfoque holístico, según el cual cualquier política (sea del ámbito que sea) debería integrar entre sus objetivos el de atajar las desigualdades en salud, pues las intervenciones planteadas de forma aislada obtienen a menudo efectos contrarios a los deseados. Otro error que debe evitarse es asumir que las medidas que han tenido éxito en la población general pueden aplicarse directamente a grupos sociales específicos. En este sentido, la entidad recomienda investigar los efectos de los programas en los distintos grupos sociodemográficos y asegurarse de que los buenos resultados alcanzados en la población diana no suponen un aumento de desigualdades en otros sectores sociales. Asimismo, es imprescindible marcar objetivos escalonados y adaptados al ciclo de vida, y monitorizar las intervenciones a lo largo del tiempo, para poder ajustarlas cuando sea conveniente. Por último, la OMS pide que las políticas consideren las desigualdades ligadas al consumo de tabaco en todas sus facetas, no sólo las relativas a la exposición a la sustancia, sino también las referidas con las consecuencias en la salud y en otras esferas, y con la mayor o menor vulnerabilidad que determinados grupos pueden presentar frente al consumo o sus efectos.
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