Consideraciones sobre la aplicación del Indicador de Urgencias Hospitaliarias respecto a la notificación por alcohol
I tiakina i:
Del Carmen, M., Consideraciones sobre la aplicación del Indicador de Urgencias Hospitaliarias respecto a la notificación por alcohol. Revista Española de Drogodependencias, Vol. 38, no. 2 (2013), p. 149-158.
Ref.
193151
Tauwāhi:
SIIS R.605
Palabras clave:
Alcohol, Alcoholismo, Diagnóstico, Drogodependencias, Estadística, Hospital, Servicios de urgencia, Cantabria, España
Alcohol, Alcoholismo, Diagnóstico, Drogodependencias, Estadística, Hospital, Servicios de urgencia, Cantabria, España
Whakarāpopotonga:
Se presenta un estudio descriptivo desde Cantabria basado en el Protocolo del Indicador de Urgencias del Plan Nacional sobre Drogas, estudiándose sólo las frecuencias para la notificación del alcohol de los datos obtenidos durante 4 años. El protocolo del 2003 fue diseñado para relacionar los distintos “diagnósticos” con las sustancias que se “mencionan” en la propia hoja de urgencias o en la historia clínica y asimismo las que el médico “relaciona” con la propia urgencia. Se estudia la distribución de las frecuencias y se establecen las categorías diagnósticas comparándolas y extrayendo las más significativas. Se concluye en la necesidad de proporcionar criterios para determinar la recogida de notificaciones y se abre el camino hacia el consenso en la recogida del consumo de alcohol en el ámbito sanitario, según sea el nivel de riesgo de consumo, la mejor opción para ser recogida la notificación seria el criterio “urgencia con evidencia de relación con el consumo de alcohol”. El segmentar la población que acude a urgencias en razón de “mencionar” o “relacionar” el diagnóstico, evidencia la diferencia de consumo y de problemas de salud que provoca el alcohol; la de unos que es de consumo constante en mucho tiempo y la de otros que es de abuso en poco tiempo.
Se presenta un estudio descriptivo desde Cantabria basado en el Protocolo del Indicador de Urgencias del Plan Nacional sobre Drogas, estudiándose sólo las frecuencias para la notificación del alcohol de los datos obtenidos durante 4 años. El protocolo del 2003 fue diseñado para relacionar los distintos “diagnósticos” con las sustancias que se “mencionan” en la propia hoja de urgencias o en la historia clínica y asimismo las que el médico “relaciona” con la propia urgencia. Se estudia la distribución de las frecuencias y se establecen las categorías diagnósticas comparándolas y extrayendo las más significativas. Se concluye en la necesidad de proporcionar criterios para determinar la recogida de notificaciones y se abre el camino hacia el consenso en la recogida del consumo de alcohol en el ámbito sanitario, según sea el nivel de riesgo de consumo, la mejor opción para ser recogida la notificación seria el criterio “urgencia con evidencia de relación con el consumo de alcohol”. El segmentar la población que acude a urgencias en razón de “mencionar” o “relacionar” el diagnóstico, evidencia la diferencia de consumo y de problemas de salud que provoca el alcohol; la de unos que es de consumo constante en mucho tiempo y la de otros que es de abuso en poco tiempo.