Modelo integrador para personas con adicción a sustancias psicoacativas
Saved in:
Espada, S., ET AL., Modelo integrador para personas con adicción a sustancias psicoacativas. Revista Española de Drogodependencias, Vol. 37, no. 4 (2012), p. 449-460.
Ref.
189885
Location:
SIIS R.605 Archivo
Palabras clave:
Acción contra las drogodependencias, Drogodependencias, Efectos, Modelos, Terapia, Terapia cognitiva, Tratamiento, Cataluña, España
Acción contra las drogodependencias, Drogodependencias, Efectos, Modelos, Terapia, Terapia cognitiva, Tratamiento, Cataluña, España
Abstract:
Los trastornos por abuso de drogas constituyen en la actualidad uno de los problemas de salud pública más importantes. El abuso de una sustancia conlleva el daño físico, el daño psicológico y el daño social, tanto para la persona que consume la droga como para los demás. En el campo de la salud mental normalmente no hay un factor único que explique la patología y en el de las adicciones en particular no hay una razón única por la dependencia, sino que son varios los factores [genéticos, ambientales, familiares, sociales y psicológicos] que están detrás de ella. Y por lo tanto sería lícito considerar que tampoco hay una sola terapia que ayude a los afectados. El tratamiento específico para las adicciones que ha sido desde siempre la terapia cognitivo conductual, posiblemente no sea la única intervención en esta problemática. Los últimos estudios revelan la importancia y eficacia de las terapias psicológicas conductuales a largo plazo, combinadas o no con apoyo farmacológico. Concretamente el mayor soporte empírico son: la Aproximación de Reforzamiento Comunitario (CRA), el Entrenamiento en Habilidades Sociales, la Prevención de Recaídas (PR) y la terapia conductual familiar y de pareja. Con los matices que en algunos casos se mencionarán, se podrían considerar tratamientos bien establecidos. Además, estos programas coinciden en ser también los que ofrecen una mejor relación coste/beneficio (Roth y Fonagy, 1996). La multiplicidad de terapias no debe entenderse como un problema, sino como un enriquecimiento, siempre y cuando no se conviertan cada una en compartimentos estancos, que excluyan los elementos favorables de otros para el caso concreto. Por tanto, hay un conocimiento amplio y una flexibilidad inclusiva teniendo en cuenta la variabilidad intraindividual de los pacientes.
Los trastornos por abuso de drogas constituyen en la actualidad uno de los problemas de salud pública más importantes. El abuso de una sustancia conlleva el daño físico, el daño psicológico y el daño social, tanto para la persona que consume la droga como para los demás. En el campo de la salud mental normalmente no hay un factor único que explique la patología y en el de las adicciones en particular no hay una razón única por la dependencia, sino que son varios los factores [genéticos, ambientales, familiares, sociales y psicológicos] que están detrás de ella. Y por lo tanto sería lícito considerar que tampoco hay una sola terapia que ayude a los afectados. El tratamiento específico para las adicciones que ha sido desde siempre la terapia cognitivo conductual, posiblemente no sea la única intervención en esta problemática. Los últimos estudios revelan la importancia y eficacia de las terapias psicológicas conductuales a largo plazo, combinadas o no con apoyo farmacológico. Concretamente el mayor soporte empírico son: la Aproximación de Reforzamiento Comunitario (CRA), el Entrenamiento en Habilidades Sociales, la Prevención de Recaídas (PR) y la terapia conductual familiar y de pareja. Con los matices que en algunos casos se mencionarán, se podrían considerar tratamientos bien establecidos. Además, estos programas coinciden en ser también los que ofrecen una mejor relación coste/beneficio (Roth y Fonagy, 1996). La multiplicidad de terapias no debe entenderse como un problema, sino como un enriquecimiento, siempre y cuando no se conviertan cada una en compartimentos estancos, que excluyan los elementos favorables de otros para el caso concreto. Por tanto, hay un conocimiento amplio y una flexibilidad inclusiva teniendo en cuenta la variabilidad intraindividual de los pacientes.