GENDER, DRINKING AND HEALTH: UNRAVELLING THE TANGLED WEB
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VARIOS AUTORES, GENDER, DRINKING AND HEALTH: UNRAVELLING THE TANGLED WEB. ADDICTION RESEARCH AND THEORY, Vol. 18, no. 2 (2010), p. 119-180.
Ref.
166962
Location:
SIIS R.1038 Archivo
Palabras clave:
Alcohol, Alcoholismo, Consumo, Drogodependencias, Efectos, Enfermedad, Factor de riesgo, Género, Hombre, Mujer, Patrones de consumo, Salud, Servicios de salud, Utilización de servicios, EE.UU.
Alcohol, Alcoholismo, Consumo, Drogodependencias, Efectos, Enfermedad, Factor de riesgo, Género, Hombre, Mujer, Patrones de consumo, Salud, Servicios de salud, Utilización de servicios, EE.UU.
Abstract:
En la literatura científica, el binomio sexo/género aparece como el factor que mejor predice el consumo de alcohol: los hombres tienden a beber en mayor proporción y cantidad que las mujeres, y sufren más problemas de conducta derivados del consumo. La fisiología masculina tiene mucho que ver con esas diferencias, pero también la cultura, que regula el comportamiento esperado de mujeres y hombres en relación al alcohol en cada sociedad. La progresiva convergencia de las pautas de consumo masculino y femenino en muchos países occidentales evidencia la utilidad del enfoque de género en la prevención y el tratamiento del alcoholismo. Esa perspectiva resulta especialmente necesaria en lo que se refiere al uso de los servicios sanitarios por problemas vinculados al consumo de alcohol, tema este donde los primeros estudios han mostrado claras diferencias en función del género. La revista Addiction Research and Theory reúne en este monográfico tres artículos sobre cómo las diferencias de género en el consumo de bebidas alcohólicas se reflejan en las actitudes y comportamientos frente a la salud, y en la utilización de los servicios sanitarios. Las tres investigaciones explotan una misma encuesta postal, aleatoria y estratificada, realizada en Estados Unidos entre 2002 y 2003; en ella participaron 7.884 personas adultas con seguro médico. Además, se consultaron los registros sanitarios correspondientes y se entrevistó a una submuestra de 150 individuos. Los estudios del monográfico confirman importantes diferencias de género en relación al consumo de alcohol. De un lado, el recurso a la bebida para combatir el estrés es más frecuente en mujeres que en hombres, y, de otro, las mujeres que consumen en exceso presentan un peor estado de salud que los varones. Los análisis estadísticos también muestran que al nivel de consumo guarda escasa relación con el uso de los servicios sanitarios, algo que sí sucede con variables como el nivel de ingresos. Finalmente, las entrevistas sobre hábitos de salud ponen de relieve que las mujeres acuden menos a emergencias, pero más a atención primaria; y que se busca ayuda sanitaria cuando el consumo de riesgo da lugar a problemas, y no tanto en las fases agudas del alcoholismo.
En la literatura científica, el binomio sexo/género aparece como el factor que mejor predice el consumo de alcohol: los hombres tienden a beber en mayor proporción y cantidad que las mujeres, y sufren más problemas de conducta derivados del consumo. La fisiología masculina tiene mucho que ver con esas diferencias, pero también la cultura, que regula el comportamiento esperado de mujeres y hombres en relación al alcohol en cada sociedad. La progresiva convergencia de las pautas de consumo masculino y femenino en muchos países occidentales evidencia la utilidad del enfoque de género en la prevención y el tratamiento del alcoholismo. Esa perspectiva resulta especialmente necesaria en lo que se refiere al uso de los servicios sanitarios por problemas vinculados al consumo de alcohol, tema este donde los primeros estudios han mostrado claras diferencias en función del género. La revista Addiction Research and Theory reúne en este monográfico tres artículos sobre cómo las diferencias de género en el consumo de bebidas alcohólicas se reflejan en las actitudes y comportamientos frente a la salud, y en la utilización de los servicios sanitarios. Las tres investigaciones explotan una misma encuesta postal, aleatoria y estratificada, realizada en Estados Unidos entre 2002 y 2003; en ella participaron 7.884 personas adultas con seguro médico. Además, se consultaron los registros sanitarios correspondientes y se entrevistó a una submuestra de 150 individuos. Los estudios del monográfico confirman importantes diferencias de género en relación al consumo de alcohol. De un lado, el recurso a la bebida para combatir el estrés es más frecuente en mujeres que en hombres, y, de otro, las mujeres que consumen en exceso presentan un peor estado de salud que los varones. Los análisis estadísticos también muestran que al nivel de consumo guarda escasa relación con el uso de los servicios sanitarios, algo que sí sucede con variables como el nivel de ingresos. Finalmente, las entrevistas sobre hábitos de salud ponen de relieve que las mujeres acuden menos a emergencias, pero más a atención primaria; y que se busca ayuda sanitaria cuando el consumo de riesgo da lugar a problemas, y no tanto en las fases agudas del alcoholismo.
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