THE LASTING EFFECTS OF MARIJUANA USE ON EDUCATIONAL ATTAINMENT IN MIDLIFE
Bewaard in:
RYAN, A.K., THE LASTING EFFECTS OF MARIJUANA USE ON EDUCATIONAL ATTAINMENT IN MIDLIFE. SUBSTANCE USE AND MISUSE, Vol. 45, no. 4 (2010), p. 554-497.
Ref.
166441
Plaats:
SIIS R.830 Archivo
Palabras clave:
Cannabis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Educación, Efectos, Estudio longitudinal, Factor de riesgo, Fracaso escolar, Literatura científica
Cannabis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Educación, Efectos, Estudio longitudinal, Factor de riesgo, Fracaso escolar, Literatura científica
Samenvatting:
En Estados Unidos, el uso de marihuana se inicia, de media, en torno a los 17 años, mientras que las mayores tasas de prevalencia se dan entre los 18 y los 24 años, para luego descender seguidamente. Este periodo de mayor incidencia coincide, por tanto, con la Educación Secundaria y Superior, y ahondando en esta circunstancia, numerosos estudios han observado una relación entre el empleo de ese psicodisléptico y determinadas características físicas, sociales y actitudinales que, a su vez, están vinculadas a un bajo nivel de estudios a los 25 años. Investigaciones recientes, además, apuntan a que el daño neurológico provocado por la marihuana puede ser persistente, e influir en la capacidad de aprendizaje del sujeto no sólo de forma inmediata, sino a lo largo de toda su vida. Los resultados señalan que las personas que limitaron el consumo de marihuana a su adolescencia y juventud (14-22 años) alcanzaron en su madurez (37-45 años) un nivel educativo casi medio año inferior que quienes no habían utilizado esa sustancia (menos de tres usos hasta 1979). Además, quienes siguieron consumiendo a partir de los 22 años llegaron a un nivel educativo más bajo (0,75 años menos) que quienes sólo consumieron antes de esa edad, o que quienes nunca lo hicieron. Por último, los datos confirman que una alta frecuencia de consumo –a cualquier edad– estaba asociada a un menor nivel educativo. Aunque de estas correlaciones no pueden deducirse explicaciones causales, y a pesar de algunas limitaciones del estudio, éste sugiere que el efecto negativo del consumo de marihuana sobre el nivel educativo alcanzado no se circunscribe a los casos de casos de inicio precoz o elevada frecuencia de uso. Sin embargo, pocos trabajos han verificado el nexo entre consumo y nivel educativo alcanzado en muestras longitudinales, controlando además otras variables que pueden incidir en esa relación. Tal es el caso del presente artículo, que realiza un análisis estadístico inferencial con datos de una encuesta longitudinal sobre juventud iniciada en 1979 y representativa a escala nacional, en la que participaron individuos nacidos entre 1957 y 1964. En concreto, la autora tomó los datos de los 7.724 sujetos que respondieron en la oleada de 2002, y, tras controlar la influencia de terceros factores (sexo, etnia, contexto socioeducativo), elaboró cinco modelos explicativos con los que confrontar sus hipótesis.
En Estados Unidos, el uso de marihuana se inicia, de media, en torno a los 17 años, mientras que las mayores tasas de prevalencia se dan entre los 18 y los 24 años, para luego descender seguidamente. Este periodo de mayor incidencia coincide, por tanto, con la Educación Secundaria y Superior, y ahondando en esta circunstancia, numerosos estudios han observado una relación entre el empleo de ese psicodisléptico y determinadas características físicas, sociales y actitudinales que, a su vez, están vinculadas a un bajo nivel de estudios a los 25 años. Investigaciones recientes, además, apuntan a que el daño neurológico provocado por la marihuana puede ser persistente, e influir en la capacidad de aprendizaje del sujeto no sólo de forma inmediata, sino a lo largo de toda su vida. Los resultados señalan que las personas que limitaron el consumo de marihuana a su adolescencia y juventud (14-22 años) alcanzaron en su madurez (37-45 años) un nivel educativo casi medio año inferior que quienes no habían utilizado esa sustancia (menos de tres usos hasta 1979). Además, quienes siguieron consumiendo a partir de los 22 años llegaron a un nivel educativo más bajo (0,75 años menos) que quienes sólo consumieron antes de esa edad, o que quienes nunca lo hicieron. Por último, los datos confirman que una alta frecuencia de consumo –a cualquier edad– estaba asociada a un menor nivel educativo. Aunque de estas correlaciones no pueden deducirse explicaciones causales, y a pesar de algunas limitaciones del estudio, éste sugiere que el efecto negativo del consumo de marihuana sobre el nivel educativo alcanzado no se circunscribe a los casos de casos de inicio precoz o elevada frecuencia de uso. Sin embargo, pocos trabajos han verificado el nexo entre consumo y nivel educativo alcanzado en muestras longitudinales, controlando además otras variables que pueden incidir en esa relación. Tal es el caso del presente artículo, que realiza un análisis estadístico inferencial con datos de una encuesta longitudinal sobre juventud iniciada en 1979 y representativa a escala nacional, en la que participaron individuos nacidos entre 1957 y 1964. En concreto, la autora tomó los datos de los 7.724 sujetos que respondieron en la oleada de 2002, y, tras controlar la influencia de terceros factores (sexo, etnia, contexto socioeducativo), elaboró cinco modelos explicativos con los que confrontar sus hipótesis.