ALCOHOL, DEMENTIA AND COGNITIVE DECLINE IN THE ELDERLY: A SYSTEMATIC REVIEW
Saved in:
PETERS, R., ET AL., ALCOHOL, DEMENTIA AND COGNITIVE DECLINE IN THE ELDERLY: A SYSTEMATIC REVIEW. AGE AND AGEING, Vol. 37, no. 5 (2008), p. 505-512.
Ref.
154273
Location:
SIIS R.429 Archivo
Palabras clave:
Alcohol, Consumo moderado, Demencia, Drogodependencias, Factor de protección, Literatura científica, Personas mayores
Alcohol, Consumo moderado, Demencia, Drogodependencias, Factor de protección, Literatura científica, Personas mayores
Abstract:
Numerosos estudios han afirmado que el consumo moderado de ciertos tipos de alcohol podría estar asociado a un menor riesgo de demencia, enfermedades cardíacas o de alzhéimer. En lo que respecta al vino, parece que los flavonoides que contiene pueden ayudar a prevenir la oxidación implicada en la demencia, así como a aumentar los niveles del colesterol HDL. La mayoría de los datos existentes se refieren al consumo en adultos jóvenes, pero el presente estudio se propone investigar sobre los posibles efectos beneficiosos del uso ligero o moderado de alcohol en adultos de 65 años o mayores, quienes presentan, a su vez, mayor probabilidad de sufrir demencia. El método utilizado ha sido la revisión sistemática, en las bases de datos Medline, Embase y Psychinfo, de textos en lengua inglesa publicados entre 1995 y 2006 y que contuvieran palabras clave seleccionadas por los investigadores. De todos los documentos, se seleccionaron finalmente 26. Los resultados obtenidos a partir de su análisis sugieren que el consumo bajo o moderado de alcohol –especialmente, de vino tinto– está asociado a un 38% de reducción del riesgo de demencia y a un 32% de reducción del riesgo de Alzheimer, aunque dichas afirmaciones deberían tomarse con cautela, dada la heterogeneidad de los datos de los diferentes trabajos. Existen notables diferencias, sobre todo, en la medición de las cantidades de alcohol dependiendo de la procedencia de los estudios; así, lo que en algunos países se considera un consumo moderado de alcohol, en otros se define como excesivo, lo que pone de relieve la poca consistencia de los resultados y evidencia la necesidad de una estandarización de las cantidades de alcohol para futuras investigaciones. El estudio concluye que los efectos protectores del alcohol han sido sobreestimados y afirma que, aunque el alcohol puede estar asociado con un menor número de casos de demencia, no es posible demostrar una causalidad, y hay que tomar en consideración la posibilidad de que las personas ancianas que beben alcohol de manera moderada lleven una vida sana en general, que les ayude a prevenir enfermedades como la demencia o el alzhéimer.
Numerosos estudios han afirmado que el consumo moderado de ciertos tipos de alcohol podría estar asociado a un menor riesgo de demencia, enfermedades cardíacas o de alzhéimer. En lo que respecta al vino, parece que los flavonoides que contiene pueden ayudar a prevenir la oxidación implicada en la demencia, así como a aumentar los niveles del colesterol HDL. La mayoría de los datos existentes se refieren al consumo en adultos jóvenes, pero el presente estudio se propone investigar sobre los posibles efectos beneficiosos del uso ligero o moderado de alcohol en adultos de 65 años o mayores, quienes presentan, a su vez, mayor probabilidad de sufrir demencia. El método utilizado ha sido la revisión sistemática, en las bases de datos Medline, Embase y Psychinfo, de textos en lengua inglesa publicados entre 1995 y 2006 y que contuvieran palabras clave seleccionadas por los investigadores. De todos los documentos, se seleccionaron finalmente 26. Los resultados obtenidos a partir de su análisis sugieren que el consumo bajo o moderado de alcohol –especialmente, de vino tinto– está asociado a un 38% de reducción del riesgo de demencia y a un 32% de reducción del riesgo de Alzheimer, aunque dichas afirmaciones deberían tomarse con cautela, dada la heterogeneidad de los datos de los diferentes trabajos. Existen notables diferencias, sobre todo, en la medición de las cantidades de alcohol dependiendo de la procedencia de los estudios; así, lo que en algunos países se considera un consumo moderado de alcohol, en otros se define como excesivo, lo que pone de relieve la poca consistencia de los resultados y evidencia la necesidad de una estandarización de las cantidades de alcohol para futuras investigaciones. El estudio concluye que los efectos protectores del alcohol han sido sobreestimados y afirma que, aunque el alcohol puede estar asociado con un menor número de casos de demencia, no es posible demostrar una causalidad, y hay que tomar en consideración la posibilidad de que las personas ancianas que beben alcohol de manera moderada lleven una vida sana en general, que les ayude a prevenir enfermedades como la demencia o el alzhéimer.